MODERNIZACIÓN DE REGADÍOS. (III)

(El futuro (1))  

Afortunadamente no soy adivino; sospecho que conocer el futuro de la propia existencia tendría que restar gran parte, si no toda, la emoción que encierra la vida. Y conocer el futuro de los demás... sólo acarrearía problemas.

Tampoco soy agricultor; si acaso cultivo algún rosal en el jardín.

Pero he hablado con muchos agricultores de esta y de otras regiones agrícolas. Esto unido  a que todos, a veces, intuimos cual puede ser el desenlace de los hechos que pasan por delante de nuestras narices, me lleva a hacer este análisis referido, claro está, a nuestra comarca.

La zona a que me refiero en estos artículos – La Valduerna- es eminentemente agrícola; y no hay que ser muy lince para ver hacia donde apunta la agricultura en los tiempos que vivimos.

  ¿Tiene futuro la agricultura? Hace unos años se veía un futuro, más que incierto, negro para la agricultura. En la actualidad las cosas han cambiado. La instalación de industrias alimenticias   en nuestra zona, como las llamadas de “cuarta gama” y otras; la transformación de los productos del campo como pueden ser los biocarburantes y otros; así como la diversificación de los productos hace que en la actualidad, a la agricultura, se le augure un futuro esperanzador. Pero lógicamente tienen que darse una serie de condiciones. Comencemos con un ejemplo:

Sería muy prolijo analizar uno a uno todos los cultivos que abundan en la zona. Vamos a fijarnos, con más detalle, en uno bien tradicional y, además, abundante: La patata

Imagen 016.jpg (634891 bytes)  Producción de una hectárea de patata, según los cálculos hechos por técnicos entendidos en el tema:

 Con riego, cada 10 días, por encharcamiento:  40.000 kilogramos

 Con riego, cada 10 días, por aspersión: se calcula un 15% de aumento.

 Con riego, “a la demanda”, cuando la tierra lo necesita: un 35% más

- A esto hay que añadir que con un buen estudio del terreno se abonaría lo justo; lo que incrementaría la producción y ahorraría gastos.

 El producto sería más uniforme, con lo que no habría pérdidas a la hora de vender por razón del tamaño (demasiado pequeño o demasiado grande). Aumentaría, por tanto la rentabilidad.

- Aún más: Con un riego y abonado adecuados se vería mejorada la materia seca o peso específico, que en definitiva cuenta a la hora de valorar el  producto.

  Teniendo en cuenta estas premisas, no los agricultores, sino los técnicos de las empresas dedicadas en la zona a la transformación de los productos del campo, afirman que en un año normal se dejan de percibir unos beneficios que rondan los 1.000 € hectárea. Esto referido a las patatas. Si nos imaginamos, en la zona a que nos referimos, unas 500 hectáreas de patata. ¿cuánto ha dejado de  ganarse?. Te ahorraré el esfuerzo: más de 80 millones de pesetas, ¡¡¡¡¡¡¡por año!!!!!!!!!

            Te ahorraré, lector amigo, la lectura del estudio de los otros productos. Puedes ya imaginártelos.

¿Avocados a la ruina? Si no nos adaptamos a los tiempos sí. ¿Hay  soluciones? Sin duda. ¿Se quieren aplicar? ¿Dónde radica la dificultad?

                                                                                                                                         José Luís